Cine y Valores

La verdad

Título original: 
La vérité
Género: 
Puntuación: 
8

Average: 8 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2019
Dirección: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
106
Contenido formativo: 
Crítica: 

TODO ES VERDAD Y ES MENTIRA

Fabienne, icono del cine, es la madre de Lumir, guionista, que vive en Nueva York. Con ocasión de la publicación de las memorias de la gran actriz, Lumir, su marido y su hija de siete años, vuelven a París, a la casa de su infancia. Pero el encuentro familiar va a convertirse pronto en enfrentamiento: verdades ocultas, viejos rencores, reproches y resentimientos entre las mujeres, mientras los hombres, en un segundo plano, observan con poco interés.

El título, La verdad, hubiera podido perfectamente haber sido La mentira, porque la película se mueve en ese ámbito confuso entre la verdad y la mentira de una diosa del cine que decide reescribir su historia sobre los recuerdos de los personajes que ha encarnado y sobre la falsa realidad de sus sueños de la vida, tal como le gustaría que hubieran ocurrido las cosas. Pero en realidad no todo es mentira, porque ella ha sido esos personajes, ha amado, ha reído y llorado con ellos.

Quien ha protagonizado su vida cotidiana no ha sido ella, la mujer madre de Lumir, sino la diversidad de personajes que han vivido en ella. Por tanto los datos concretos de relaciones con los seres de carne y hueso, como su hija y su mejor amiga, quedan desdibujados en los rincones de su memoria. Hay mucho de falso en su libro de memorias, pero no es forzosamente mentira, en tanto que manifestación contraria a lo que se piensa o se siente. Lo que Fabienne ha escrito son las memorias de sus sueños. Ahora, llegado el momento de rendir cuentas, quizá el personaje real sea finalmente esa pobre mujer envejecida que, al regreso de su trabajo en el plató, sale sola a pasear a su perrito.  

Es ocioso decir que Catherine Deneuve (La última locura de Claire Darling, Tres corazones, La cabeza alta) está soberbia como la diosa Fabienne. ¿O acaso Fabienne es Catherine? ¿Cuál es el personaje real? ¿Ese tono irónico de la protagonista sobre el mundo de los actores es de Catherine o de Fabienne? ¿Estamos tal vez ante la obra testamentaria de una de las mayores actrices del cine francés?

El resto de los personajes giran alrededor de la protagonista, pero Juliette Binoche (Nadie quiere la noche, Clara y Claire, La espera) brilla con su propia luz. Las dos mujeres están soberbias, son dos personajes deslumbrantes, heridas de soledad a pesar de su entorno aparentemente cálido. En el fondo, con sus enfrentamientos, las dos están buscando recuperar un espacio de amor madre-hija, por pequeño y torpe que sea. Ethan Hawke (Sin piedad, El reverendo, Maudie. El color de la vida, Maggie’s Plan, Antes del anochecer) está magnífico como siempre, pero de quien hay que hacer una mención muy especial es de la jovencísima Clémentine Grenier, con un perfecto dominio de la escena. Los actores están todos magníficos y Hirokazu Kore-eda demuestra, una vez más, que es un gran director de actores.

La verdad es la primera película fuera de su país del director japonés (Un asunto de familia, El tercer asesinato, Después de la tormenta), pero no abandona los temas que suele tratar con tanto acierto y que tanta fama le han dado: cuestiones de familia, viejas heridas mal cerradas, rencores que duelen, y reconciliaciones dulcemente amargas. La mayor parte de las escenas tienen lugar en el interior de la majestuosa casa de Fabienne, algo sobrecargada, algo decadente, rodeada de un inmenso jardín donde abundan los colores otoñales. Todo un símbolo de la actriz (¿Fabienne? ¿Catherine?). Kore-eda filma con delicadeza la nostalgia del tiempo que se va, la muerte que se acerca inexorable, aunque no se la vea todavía, los errores y las culpas del pasado, que se empeñan en volver. Pero el cineasta no juzga, solo muestra ese juego de dudas y sombras entre la madre y la hija, y a lo lejos, un eco de perdón que se insinúa y tal vez llegue. O no.  

Una película inteligente que pide mucha atención por parte del público para captar todo lo que evoca tras todo lo que dice. Los amantes del buen cine sabrán extraer toda la calidad del film y disfrutarán de esa historia de cine dentro del cine.