Cine y Valores

El reverendo (First Reformed)

Título original: 
First Reformed
Género: 
Puntuación: 
5

Average: 5 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2017
Dirección: 
Guión: 
Fotografía: 
Duración: 
108
Contenido formativo: 
Crítica: 

MIENTRAS HAY ESPERANZA HAY VIDA

El reverendo Ernst Toller es un exmilitar que se siente culpable de la muerte de su hijo en la Guerra de Irak porque fue él quien le animó a alistarse. Su mujer lo abandonó y ahora se ha convertido en pastor en una pequeña iglesia sin apenas feligresía, First reformed, perteneciente a la importante iglesia, Abundant Life, con instalaciones de vanguardia y cerca de 5 000 miembros. First reformed, que está a punto de celebrar su 250 aniversario, se ha convertido prácticamente en una mera atracción turística por la historia que encierra, y el reverendo Toller debe ejercer más como guía turístico que como pastor.   

Mary, una joven embarazada acude a él para pedirle que hable con su marido Michael, un ecologista radical. Quiere que Mary aborte porque le parece injusto traer un hijo a un mundo que el hombre está destruyendo. Toller intenta convencer a Michael de que todavía hay lugar para la esperanza, que otro mundo es posible, y que «el coraje es la solución a la desesperación». Pero, más bien es Michael quien logra imbuir sus pensamientos depresivos en la personalidad del reverendo, quien acabaRÁ diciendo: «Sé bien que nada puede cambiar. Sé que no hay ninguna esperanza».

El cine de Paul Schrader suele estar impregnado de angustia, con un concepto de la vida atormentado y pesimista. También en El reverendo, el relato parte de la soledad de un personaje desgarrado interiormente, para avanzar en una trama en la que se mezclan la destrucción personal y la destrucción del planeta por las agresiones al medioambiente. «Esperanza» y «desesperación» son dos términos indisolublemente unidos en el film -«La vida es a la vez esperanza y desesperación»-, pero en esa lucha, es el vacío total el que acaba imponiéndose, sin dejar margen para lo que no sea fragmentación del personaje y destrucción de la obra del Creador.

El personaje de Ernst Toller aparece al principio como un hombre bueno, un ser sufriente que ha asumido su sentimiento de culpa y su dolor como algo inevitable, que forma parte de su ser y que ya nunca podrá superar. Las pequeñas obligaciones cotidianas en la rectoría constituyen su refugio y la válvula de escape para su desequilibrio interno es el diario que escribe y el whisky que bebe en exceso. Pero, a partir del momento en que entra en contacto con el marido de Mary, paulatinamente se van trastocando los papeles y el reverendo pasa de ser el consejero espiritual a empaparse de las teorías y el compromiso de Michael. La degradación de la tierra por el egoísmo del ser humano es contrario al plan de Dios en la Creación, pero las formas de denunciar la situación que se pretenden utilizar tampoco están de acuerdo con la ética cristiana más elemental.      

La trama había arrancado bien, planteando temas muy interesantes, como la dimensión moral del cuidado de la naturaleza, el valor de la vida por encima de situaciones difíciles, aprender a asumir la culpa y perdonarse, la confianza en el Dios Creador y en su misericordia… Pero el personaje protagonista se hace desconcertante cuando humilla de forma inexplicable a su amiga, en un acto de violencia verbal muy cruel, porque no tiene sentido. Poco después, a partir de una escena onírica delirante, las inquietudes, dudas e inestabilidades de Toller pierden la lógica interna y todo parece derivar hacia una paranoia que rompe el ritmo y el interés de la historia.  

Schrader rueda exteriores e interiores con frialdad absoluta, reflejo de la desesperación espiritual y la soledad. Todo es desolación desesperanzada en un personaje y en un mundo abocados ambos a la aniquilación. La película es inquietante pero bellísima. Ethan Hawke realiza el que es, hasta hoy, el mejor trabajo de su vida. Sugiere sin mostrar abiertamente, y en los magníficos primeros planos, su rostro demacrado transmite sus emociones con sobria expresividad. Realmente extraordinario.

Una película de gran calidad técnica, pero que, aunque consigue intrigar y desazonar al espectador, es fácil que a muchos los aburra también.