Cine y Valores

Mil noches, una boda

Título original: 
Party Girl
Género: 
Puntuación: 
6

Average: 6 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2014
Fotografía: 
Distribuidora: 
Duración: 
95
Contenido formativo: 
Crítica: 

Angélique, de 60 años, pero que podría aparentar más por la piel ajada de su rostro, trabaja por las noches en un oscuro cabaret cercano a la frontera entre Francia y Alemania. Su cometido, y su afición, es alternar y hacer beber champán a esos curiosos seres que acuden al siniestro antro para sobrellevar su aburrimiento y olvidar por un rato su soledad. Un día va a visitar a Michel, un asiduo cliente que últimamente ha dejado de frecuentar el local. Michel vive solo, no tiene familia, pero sí cuenta con numerosos amigos con los que comparte sus aficiones y su tiempo de jubilado. Es un hombre con principios, incluso religiosos, que aspira a llevar con Angélique una vida apacible y, sorprendentemente, le pide que se case con él.
Angélique tiene cuatro hijos de padres desconocidos de los que nunca se ha ocupado pero con los que mantiene una curiosa relación. Es una especie de eterna adolescente egocéntrica, cargada de bisutería y cubierta de un exceso de maquillaje que no logra disimular los signos de las largas noches de excesos y alcohol. El personaje de la protagonista resulta patético y es un claro ejemplo de que la persona que se mueve egoístamente en el nivel 1 de realidad puede llegar a ser incapaz de atisbar la vida en los niveles superiores. Quien no crea encuentros acaba no sabiendo ni amar ni ser amado. La proposición de matrimonio es la ocasión de dar un giro total a su vida y tener por fin un auténtico hogar con un buen hombre que la ama y la respeta.
Parece que Samuel Theis, uno de los tres directores, quiere rendir tributo a su madre, Angélique Litzenburger, que se interpreta a sí misma en la película, la cual, a los 60 años los sorprendió con el anuncio de su próxima boda. Pero no se acaba de entender bien qué pretende, si defender la rebeldía y la libertad de su propia madre frente a no se sabe exactamente qué, o, tal vez, llevar a cabo una autoterapia para poder él mismo asumir su realidad familiar. Finalmente, la película, bien realizada y con unos actores totalmente creíbles en sus papeles, acaba dejando un regusto amargo y desagradable en el espectador.