Cine y Valores

Phoenix

Título original: 
Phœnix
Género: 
Puntuación: 
7

Average: 7 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2014
Dirección: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
98
Contenido formativo: 
Crítica: 

Junio de 1945. Lene Winter ayuda a su amiga Nelly Lenz, antigua cantante y superviviente de Auswitch, a recuperarse de las graves secuelas físicas y morales. Toda su familia ha muerto y ella tiene la cara totalmente desfigurada por una bala. En Berlín, se somete a una operación que le reconstruye el rostro, con rasgos parecidos a los de antes, pero no exactamente el mismo. Nelly, desconcertada por su propio aspecto, que le resulta ajeno y desconocido, no deja de repetir desolada: “Yo no existo”. Cuando empieza a estar recuperada, acepta dócilmente la propuesta de Lene de abandonar Berlín y marcharse a vivir a Israel. Pero antes quiere intentar encontrar a Jonnhy, su esposo ario, del que sigue estando enamorada. Por fin consigue encontrarlo en un cabaret llamado “Phœnix” –que da título a la película, aunque de modo ambiguo, porque el término también hace referencia al ave fénix, capaz de renacer de sus propias cenizas–. Lene se ve obligada entonces a revelarle que fue su mismo marido quien la denunció a los nazis.
La inseguridad personal que le han causado todos los traumas que Nelly ha sufrido le impide razonar con serenidad y se niega a creer en la traición de Jonnhy. Pero cuando se encuentran frente a frente, él no la reconoce y a ella le falta el valor para decirle quién es. Sin embargo Jonnhy se queda impresionado ante el gran parecido con la esposa que creía muerta, y le propone hacerse pasar por la difunta para poder cobrar la cuantiosa herencia. En el lúgubre sótano que le sirve de vivienda, Johannes ejerce como un nuevo Pigmalión para transformar a Esther, la para él desconocida mujer, en su esposa Nelly. A medida que ésta se va metiendo en el personaje de sí misma, paulatinamente, va dejando de interpretar y no sólo empieza a recobrar su aspecto y sus gestos, sino, sobre todo auténtica identidad y su fuerza y, con ello, su lucidez mental. De forma bellísima, la cámara va mostrando esa metamorfosis: al principio de la historia nos ofrecía una silueta titubeante y desvalida, casi confundida con los escombros de una ciudad en ruinas, pero, poco a poco, va acercándose cada vez más hasta llegar a primeros planos en los que resplandece toda la femineidad y el atractivo de una mujer resuelta y decidida.
En el momento álgido de la historia, Nelly le pide a Jonnhy que toque al piano la hermosa canción “Habla bajo”. Ella empieza a cantar ante sus amigos y, poco a poco va recobrando su hermosa voz. La escena, de una gran tensión dramática, resuelve la inquietante y amarga historia de un amor desgraciado, pero es un final abierto que deja la puerta abierta a la esperanza. Porque Nelly, el fantasma sin identidad que no era más que sus propias cenizas cuando llegó con las heridas de la vida y del campo de exterminio, como el ave fénix, renació de la muerte. Ahora, ella está más viva que los seres que la rodean, enterrados vivos en sus recuerdos y sus olvidos, sus odios y sus infidelidades. En el epílogo del mayor horror de la humanidad, Nelly Lenz ha sido capaz de levantarse y reconstruir (¿O, tal vez, sería mejor decir “recrear” como sugiere Lene?) su alma desfigurada por el dolor de la crueldad y la traición, ha encontrado su camino y el futuro es suyo.
Christian Petzold nos ofrece una película magnífica, con una soberbia interpretación de Nina Hoss y el resto del elenco que lleva a cabo, a su vez, un extraordinario trabajo. A medio camino entre el relato histórico y el melodrama, el film interesa, inquieta, conmueve y da qué pensar en la diferencia entre la dignidad del auténtico perdón y el olvido indiferente, casi tan culpable como el mismo delito.