Cine y Valores

Loving Vincent

Título original: 
Loving Vincent
Puntuación: 
9

Average: 9 (1 vote)

Publico recomendado: 
Año: 
2017
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
94
Crítica: 

Francia, verano de 1891. El joven Armand recibe el encargo de su padre, el cartero Joseph Roulin, de viajar a París para entregar en mano a Theo Van Gogh la última carta de su hermano, Vincent. Pero al llegar a la ciudad se entera de que Theo murió poco después de que Vincent se quitara la vida pegándose un tiro. La muerte del pintor resulta misteriosa y Armand Roulin no se resiste a investigar los sucesos que rodearon el pretendido suicidio del artista y se dedica a entrevistar a personas que conocieron a los hermanos Van Gogh, como el doctor Gatchet y su hija Marguerite, y la joven hija de los dueños de la pensión donde se alojaba el pintor, Adeline Ravoux. Así comienza Loving Vincent, la primera película de la historia del cine realizada al óleo. Sin embargo, la trama queda en un segundo plano, y el protagonismo se centra casi exclusivamente en las imágenes. El hilo argumental tiene algunos flash-backs del pasado del pintor, en un blanco y negro bellísimo, intercalados entre las escenas con los colores maravillosos de los cuadros de Van Gogh.

La película fue inicialmente rodada con actores reales que trabajaron en escenarios construidos con la apariencia real de los cuadros más famosos de Van Gogh, y, posteriormente, pintada a mano en lienzos, fotograma a fotograma, por pintores profesionales de todo el mundo. El proceso de animación posterior, de una sorprendente belleza visual, consigue la perfecta integración de la interpretación de los actores en la representación de los más famosos cuadros pintados por Van Gogh. Un equipo responsable del diseño de los cuadros supervisó el rodaje con los actores, para que la película se adaptara totalmente a las obras del famoso pintor holandés. En el film, aparecen 94 cuadros con un aspecto muy cercano al original y otros 31 representados parcialmente.

El trabajo de los codirectores, la polaca Dorota Kobiela y el británico Hugh Welchman es asombroso y digno de todo reconocimiento. Más de 65.000 fotogramas constituyen esta original película de animación, que permite contemplar cómo pinceladas en movimiento van dando a luz una obra pictórica. Las imágenes del proceso de creación provocan una impresión temblorosa de ensueño y consigue adentrarnos en vivo en la génesis y el nacimiento de una obra de arte.

Una experiencia visual deslumbrante que eleva al espectador al nivel de la creatividad y la belleza. La película no debería faltar en ningún aula de pintura.