Cine y Valores

Tres caras

Título original: 
Se rokh
Género: 
Puntuación: 
8

Average: 8 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2018
Dirección: 
Guión: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
100
Crítica: 

TRES CARAS, TRES TIEMPOS, UN GRITO DE LIBERTAD

Behnaz Jafari, una famosa actriz de cine iraní recibe un inquietante vídeo, filmado con un teléfono móvil en formato selfie. Una joven angustiada al borde de la desesperación, recrimina a la actriz no haberle respondido cuando le pidió ayuda para escapar de su familia que le impedía seguir su vocación de ser actriz. Asustada por el dramático mensaje y temiendo las peores consecuencias, pide a su amigo, el director Jafar Panahi que la ayude a comprobar si se trata de una manipulación o es una situación real. Juntos inician un viaje hacia el pueblo de la chica, en las retiradas montañas del noroeste del país, donde las creencias y costumbres más ancestrales siguen siendo las normas de conducta de la población.

Tres caras no es un documental, tiene un guion de ficción, pero mezcla personajes anónimos con otros -él mismo y las actrices Behnaz Jafari y Marziyeh Rezaei- que se interpretan a sí mismos. Como ya sucediera en Taxi Teherán, en el que recorría las calles de la ciudad al volante de un taxi, recogiendo a diversos viajeros que hablaban de su vida y de sus problemas, también en este caso el espectador se pregunta si se trata de actores o de habitantes reales de los pueblos de las montañas que ignoran que están siendo filmados, si los diálogos son espontáneos o bien todo el entramado forma parte de un guion minuciosamente elaborado.

La idea es sugerente: en un formato minimalista -un coche que es un trasunto de la realidad política del país y de la situación personal del mismo Jafar Panahi, confinado en un espacio reducido, con poca libertad de movimientos y con la prohibición de abrir al mundo las ventanas del cine-, el cineasta pone en evidencia la mentalidad patriarcal anclada en un pasado inmemorial y cerrada a toda apertura al mundo moderno, para la que la emancipación de la mujer es un concepto inimaginable. Pero esa situación no se produce solamente de ese rincón apartado del mundo, sino que es propia de la sociedad iraní en general. Todo el film es una velada crítica a los dirigentes de su país por la opresión a la mujer y por la cerrazón a la cultura en general y al cine en particular. Las «tres caras» del título son las de tres mujeres de distintas generaciones, que representan los tres tiempos de la historia reciente. Una, Shahrazade, que no aparece directamente en la película, solo vemos su sombra y la oímos recitar un poema, nos retrotrae al pasado glorioso, hoy denunciado. Había gozado de popularidad antes de la revolución, pero el retroceso cultural fue letal para su carrera y ahora vive en soledad, dedicada a pintar y escribir. La otra -encarnada por Behnaz Jafari- simboliza el presente lleno de dudas y dificultades. Es una mujer de mediana edad, que tiene que limitarse a productos televisivos de ínfima categoría. La tercera representa el complicado y oscuro futuro iraní en la persona de la joven Marziyeh Rezaei, que fue quien envió el misterioso vídeo a Behnaz Jafari.

A pesar de que algunos diálogos puedan parecer excesivamente largos, los sucesivos encuentros, a medida que el coche se va adentrando por la región, resultan muy interesantes. El guion es de una gran riqueza, tanto por la trama de ficción, que mantiene la intriga hasta el final, como por las tradiciones que vamos conociendo -curiosísima la referente a la circuncisión-. Son viejas costumbres irracionales, especialmente en lo concerniente a la consideración de la mujer, que Panahi siempre ha intentado denunciar, aun a precio de su libertad, siempre muy condicionado por la censura oficial y con un presupuesto mínimo.

Jafar Panahi fue condenado en 2010 a no salir de Irán y a no volver a rodar durante 20 años, pero de un modo u otro, él no ha dejado la cámara y ha seguido haciendo películas, burlando a la censura. A pesar de todas las trabas que, una vez más, ha tenido que sortear para realizar la película Tres caras, Jafar Panahi, el cineasta más injuriado y maltratado de la República islámica de Irán, ha conseguido ofrecer una obra de gran calidad, que obtuvo muy merecidamente el «Premio al mejor guion» en el 71º Festival de Cannes.