Cine y Valores

Refugiado

Título original: 
Refugiado
Género: 
Puntuación: 
6

Average: 6 (1 vote)

Publico recomendado: 
Año: 
2014
Dirección: 
Fotografía: 
Distribuidora: 
Duración: 
92
Contenido formativo: 
Crítica: 

Matías, de 7 años, espera inútilmente que su madre vaya a buscarlo a la escuela. Finalmente los maestros lo acompañan a su casa y se encuentran a Laura, la madre del pequeño, inconsciente en el suelo, con signos de violencia. Cuando recupera la consciencia, decide escapar con su hijo a un hogar de acogida para mujeres maltratadas. Allí están a salvo y bien tratados, y el pequeño se siente a gusto y en paz. Pero cuando los servicios jurídicos del Centro van a presentar la denuncia y a pedir una orden de alejamiento, Laura huye con su hijo. A partir de ese momento, empieza un desasosegante viaje de huida, con el maltratador buscándolos y cercándolos de forma cada vez más estrecha.
La última paliza parece más grave por el hecho de que Laura estaba embarazada, pero los malos tratos eran ya una práctica habitual desde años atrás, según nos enteramos por la abuela. Sin embargo Laura parece estar ciega a la realidad y se defiende diciendo que no se puede cambiar “de un día para otro”. Matías ve la situación con los ojos de un niño asustado y desconcertado, obligado a madurar prematuramente, al que le cuesta dejar de confiar en su padre, que sufre por su madre pero añora su hogar y sus juguetes.
La película, muy lenta, tiene largos espacios en blanco que dejan que el miedo sordo y permanente que sufren los personajes impregne también al espectador. El maltratador no aparece en escena –sólo una vez lo vemos de soslayo–, pero su presencia angustiante no abandona nunca la acción, proyectando una oscura sombra de monstruo terrorífico de voz cálida y engañosa. No estamos ante un film propiamente de denuncia social de una lacra tan actual como los malos tratos, sino que el núcleo de la acción se centra en la mujer maltratada, su drama, sus miedos y sus torpezas. Lo que constituye un acierto, al no caer en una crónica de sucesos, acaba quedando sin embargo vacío de auténtico contenido, porque no ofrece ningún análisis del problema humano, no deja vislumbrar una posible solución ni cuál podría ser la respuesta adecuada.
El relato parte de la última consecuencia de una persistente situación de violencia y se detiene cuándo la mujer huye de quienes la protegen, tan confusa e inestable como para rechazar la ayuda que se le ofrece. No se sugiere qué puede pasar a partir de ese momento, pero los presagios son de lo más desalentador.
Se echa de menos en el guión una profundización en la actitud que puede llevar al maltratador incluso a atentar contra la vida de su víctima. El hecho de que no tenga justificación ninguna y sea totalmente reprobable, no significa que no tenga una lógica interna evidente, cuyo análisis podría seguramente ayudar en la vida real a afrontar el problema con medidas más efectivas que las meras órdenes de alejamiento. Y lo mismo cabe decir de la actitud de “adicción” por parte de la mujer maltratada. No se trata de falta de inteligencia, sino de todo un proceso interior tan lógico como aplastante y aniquilador. El maltratador no sólo golpea y mata físicamente, sino también espiritualmente, aniquila por dentro y deja a su víctima internamente quebrada, sin autoestima, incapaz de tomar decisiones sensatas y maduras. Tampoco para ella, para su equilibrio personal, una orden de alejamiento sirve de remedio.
Laura seguirá viviendo con terror y lo único que cabe desear es que su marido no la encuentre nunca. Una exigua solución, un final deprimente.