Cine y Valores

Pintores y reyes del Prado

Título original: 
Pintores y reyes del Prado
Género: 
Puntuación: 
7

Average: 7 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2019
Dirección: 
Fotografía: 
Música: 
Intérpretes: 
Distribuidora: 
Duración: 
92
Contenido formativo: 
Crítica: 

La Gloria del emperador Carlos V

Con motivo de las actividades y celebraciones alrededor del 200 aniversario del Museo del Prado, Pintores y reyes del Prado, coproducida por España e Italia y dirigida con acierto por Valeria Parisi, nos invita a un viaje cinematográfico por las circunstancias que dieron lugar al nacimiento del museo y a su desarrollo a lo largo de los años.

El documental nos lleva también a un grato paseo por las salas de una de las pinacotecas más importantes del mundo y nos detiene ante algunas de las obras más emblemáticas de su magnífica colección. Todo ello de la mano de un personaje tan carismático como Jeremy Irons.

A su buen trabajo como directora, Valeria Parisi añade un excelente guio coescrito con Sabina Fedeli. Se van desgranando distintos aspectos referentes al museo -históricos, sociales e, incluso, geográficos-, además de lo puramente artístico. La presencia y la voz cálida de Irons van llevando el hilo narrativo en el que se van intercalando sus propias explicaciones sobre muchas de las obras más emblemáticas, ubicándolas en la historia de la cultura europea y del mismo museo, empezando por La Gloria, el impresionante cuadro de Tiziano, preferido del emperador Carlos V, que quiso seguir contemplándolo cuando sentía su muerte próxima.

Hay lugar también para intervenciones de prestigiosos expertos y responsables de distintas áreas del museo, que nos van ilustrando con sus aportaciones. Entre todos, se va trenzando una semblanza de uno de los museos más prestigiosos del mundo, en ese maravilloso conjunto arquitectónico creado por el arquitectos Juan de Villanueva, y aun hoy, en constante proceso de ampliación.

Se echa de menos en el film un poco de orden en los temas que van tratándose. Pero es un defecto perdonable por la indiscutible calidad de la película.