Cine y Valores

Paterson

Título original: 
Paterson
Género: 
Puntuación: 
8

Average: 8 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2016
Dirección: 
Guión: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
118
Valores: 
Crítica: 

Paterson es conductor de autobús en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey, a unos treinta kilómetros de Nueva York. Cada día se despierta a la misma hora, justo antes de que suene su despertador; hace su ruta diaria, escuchando fragmentos de conversaciones de pasajeros, que le hacen sonreír y que, a veces, le sirven de inspiración para sus breves poemas que va escribiendo en un pequeño cuaderno que lleva siempre en su bolsillo; por las noches, después de cenar, saca a pasear a Marvin, el pacífico buldog, lo deja atado a la puerta del bar, como haría un vaquero con su caballo, y entra a tomar una cerveza. Laura, su esposa, redecora constantemente su casa con un gusto obsesivo por las figuras geométricas en blanco y negro, y sueña nuevos proyectos de futuro: tener hijos gemelos, ser cantante country, montar un negocio de repostería…

En Paterson (la película), Paterson (el personaje) adora Paterson (el libro de poemas de William Carlos William, poeta que también había nacido y vivido en esa ciudad. La línea argumental es muy simple, tan sólo la vida que pasa, las rutinas a lo largo de toda la jornada, cada uno de los días de una semana. Pero el tema profundo es la creatividad en la vida cotidiana. La más aparentemente insignificante de las rutinas adquiere un significado especial si nos elevamos al nivel de la creatividad. Paterson tiene una mirada poética, lo cual significa que no considera las realidades de su entorno como meros objetos, sino como realidades abiertas y, por tanto, llenas de sentido. Lleva siempre consigo un pequeño cuaderno en el que va escribiendo sus poemas a medida que se le van ocurriendo. Así, una humilde cajetilla de cerillas puede adquirir para él un carácter poético porque la siente como parte integrante de su vida, de ese cálido y acogedor en el que él y Laura viven su amor apacible y sereno. También ella tiene una actitud creativa: cada día recibe a su marido con una pequeña sorpresa, algún plato nuevo, un ocurrente cambio en las cortinas o los muebles, o un nuevo sueño que compartir. De este modo la llegada de Paterson se convierte cada día en una fiesta en la que lo importante no es lo que han hecho -pintar, guisar, conducir, escribir…-, sino la actitud creativa que les hacer sobrevolar la monotonía, de tal manera que jamás sienten ni frustración ni aburrimiento.

La película, de una gran simplicidad y de una altura humana extraordinarias, avanza con el ritmo lento de las realidades bien enraizadas en el humus fecundo que les da sentido. Driver está magnífico como Paterson y Golshifteh Farahani nos ofrece a una encantadora Laura, tierna y divertida.

El trabajo aparentemente más anodino -como conducir un autobús o quedarse en casa cuidando el hogar-, la vida más insignificante o la situación más gris -como la de Laura, que sueña con llegar a ser importante- se convierten en altamente creativas cuando uno se eleva al nivel de la creatividad. Entonces cada «objeto», como una caja de cerillas, un simple guiso, una cortina pintada, se convierte en una fuente de posibilidades.

La vida en común de Paterson y Laura está hecha de rutinas, es tranquila y reposada, pero no monótona ni aburrida. Es la gran lección de la película: no hay vidas anodinas ni mediocres en sí mismas, sino actitudes personales que se dejan arrollar por los acontecimientos, o aquellas otras que jamás renuncian, en cualquier circunstancia, a ser dueños de su vida. Todos podemos ser creativos, todos podemos enriquecer nuestra vida, todos podemos erigirnos en protagonistas activos de nuestra biografía.