Cine y Valores

Mientras dure la guerra

Título original: 
Mientras dure la guerra
Género: 
Puntuación: 
5

Average: 5 (1 vote)

Publico recomendado: 
Año: 
2019
Dirección: 
Fotografía: 
Distribuidora: 
Duración: 
107
Contenido formativo: 
Crítica: 

NI VENCE NI CONVENCE

Salamanca, agosto de 1936. D. Miguel de Unamuno acaba de ser destituido de su cargo de Rector de la Universidad, por el Jefe del Estado de la II República, D. Manuel Azaña. El motivo, su público apoyo a los sublevados. En la Plaza Mayor de la ciudad se lee el bando declarando el estado de guerra. La trama argumental gira en torno a la figura de Unamuno, en la Salamanca convulsa de esos momentos, hasta su muerte acaecida el 31 de diciembre de ese mismo año. El ilustre pensador y literato intenta seguir manteniendo la rutina de su vida, como el paseo diario y su charla de café con sus amigos, un pastor protestante y un profesor de ideas republicanas. Pero España está en guerra, y en Salamanca está Franco dirigiendo la estrategia de la contienda. No hay lugar para rutinas y menos aún para vida apacible.

A pesar del buen trabajo de Karra Elejalde, el personaje central carece de la fuerza dramática de Unamuno, un hombre permanentemente en búsqueda de la verdad. Como otros tantos intelectuales, don Miguel se sintió profundamente decepcionado por la deriva de la República y acogió la sublevación con la esperanza de poner freno a tantos desmanes y barbaridades como estaban sucediendo. Pero la violencia engendra violencia y la respuesta a las atrocidades del Frente Popular desencadenó una guerra civil o, como dijo el mismo Unamuno, “incivil”. Un humanista como él no podía estar de acuerdo con el reguero de furia y sangre que origina una lucha fratricida y su situación personal fue profundamente dolorosa.

En general, la película no acaba de funcionar. El histórico acto en el Paraninfo de la Universidad, en el que Unamuno pronunció la célebre frase “Venceréis pero no convenceréis” no está lograda. Quizá porque el enfrentamiento con Millán Astray carece de vigor o también porque un personaje tan decisivo en esa ocasión, Dña. Carmen Polo, la esposa del General Franco, no resulta creíble. Tampoco los cadáveres al borde de la cuneta llegan a impresionar porque no transmiten realidad. El personaje de Unamuno está tan impostado, que el espectador no llega a empatizar con él.

Amenábar ha manifestado que ha querido estar equidistante y no ofender a nadie. Seguramente sea lo único que consiga, no ofender. Porque, aunque técnicamente impecable, no ha hecho una buena película. El diseño de producción es correcta, pero no es suficientemente conmovedora.

Los actores hacen un buen trabajo. Pero, como el mismo Karra Elejalde ha manifestado, “Un actor es un simple instrumento en manos del director”. Los personajes no tienen hondura, ni tan siquiera verosimilitud.

No es un horror de film, pero decepciona.