Cine y Valores

Mi amigo el gigante

Título original: 
The BFG
Puntuación: 
7

Average: 7 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2016
Dirección: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
117
Valores: 
Crítica: 

    

Sophie vive en Londres, en un orfanato. Por las noches, cuando todos duermen, ella lee bajo su manta a la luz de una linterna. Una noche se asoma a la ventana de su dormitorio y se queda espantada cuando percibe la presencia de un gigante. Despavorida corre a su cama, pero una enorme mano llega hasta ella, la coge suavemente y la saca de la casa. Es un misterioso gigante que la lleva consigo al país de los gigantes porque la pequeña lo ha descubierto y debe impedir que le hable a nadie de su existencia.

 “Grandullón”, el secuestrador, es muy distinto de los otros habitantes del “País de los Gigantes”. Es un ser bondadoso y enigmático, que mide más de siete metros, tiene unas orejas grandes que mueve a voluntad y un sentido del olfato muy fino. Sin embargo los otros gigantes son el doble de grandes que él y, además de terroríficos, son crueles y malvados.

Como Sophie nunca había visto ningún gigante en su vida, está llena de curiosidad y tiene mil preguntas que hacer a Grandullón. Finalmente él consiente en permitirle que vaya con él al “País de los Sueños”, donde recoge sueños que guarda en tarros y que luego envía a las personas dormidas. Sophie está feliz con su nuevo amigo y quiere aprenderlo todo sobre la magia y el misterio de los sueños. Pero su tierna amistad se ve turbada por la agresividad de los perversos gigantes, siempre dispuestos a comerse a cualquier humano que tengan a su alcance.

El desarrollo de la historia es sencillo, con todos los elementos de un cuento popular: los malos enfrentados a los buenos y, aunque el Mal se muestra muy poderoso, la bondad, unida a la inteligencia, siempre acaba triunfando. En la primera parte se nos muestra la amistad entre Sophie y Grandullón y su lucha por sobrevivir a los ataques furibundos de los gigantes malos. Pero todo ello con un ritmo tranquilo, pausado, con unas fascinantes escenas oníricas, en las que dominan los colores ocres y suaves. Los tarros de los sueños de colores y el árbol del que cuelgan tienen el encanto suave de una imaginación poética. La segunda parte, en el palacio de la reina de Inglaterra, pasa a colores vivos y a una serie de escenas hilarantes.

Los actores están magníficos, especialmente Mark Rylance dando vida al gigante bonachón. Con todas sus cualidades, la película es irregular, y en algún momento se hace incluso un poco larga, pero en conjunto permite pasar un buen rato, es un regalo para la vista y, la última parte resulta muy divertida.