Cine y Valores

Me estás matando Susana

Título original: 
Me estás matando Susana
Género: 
Puntuación: 
3

Average: 3 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2016
Dirección: 
Fotografía: 
Distribuidora: 
Duración: 
1
Contenido formativo: 
Crítica: 

[Crítica cedida por Pantalla90] Eligio es un mediocre actor mexicano de culebrones, bastante golfo, que no pierde ocasión de beber y ligar. Su mujer, la española Susana, que está empezando una buena carrera como escritora, está harta de esa vida. Una noche, Eligio llega a su casa y comprueba que Susana ha desaparecido. Desconcertado, empieza a preguntar a amigos y conocidos y, para su gran sorpresa, va dándose cuenta de que mientras él vivía irreflexivamente, ella estaba incómoda y, por supuesto, no era feliz. Cuando por fin consigue averiguar que Susana había obtenido una beca en una universidad de Iowa, EE.UU., deja todo y se va en busca de su mujer. Pero recuperarla va a resultar mucho más complicado de lo que podía suponer.

Roberto Sneider adapta Ciudades abiertas de José Agustín y ofrece una comedia dramática en la que se contraponen las típicas actitudes posesivas machistas con la necesidad de espacio de libertad del personaje femenino. Hasta el punto que ella se siente tan atrapada en una tela de araña que no ve más salida que huir. En ese sentido, la película no satisfará ni a los «machistas», que quedan en ridículo, ni a los «feministas», porque Susana no puede ser calificada como tal. De hecho, el desarrollo de la historia es tan ambiguo que al final, más que ser una crítica o denuncia del machismo, casi parece dar la razón al varón que se impone sobre la mujer.

Esa misma ambigüedad –o, tal vez mejor sería decir «superficialidad»- se aplica a los personajes, insustanciales y poco creíbles. La pugna entre la pareja es por la posesión o la libertad. Él la necesita, no entiende su vida sin ella, pero ni la escucha ni pretende hacerlo. Busca su propia complacencia, no el bienestar de ella. El significado real de sus «te quiero» no hace referencia a «amar» como búsqueda del bien del amado, sino a «desear o apetecer» para su satisfacción, sin pensar en la de ella. Sin duda está sobradamente justificada el ansia de libertad de Susana para ir y venir a su antojo, sin la constante presencia de Eligio a su lado. Pero se limita a reclamar la mera «libertad de acción», sin plantearse ni por un momento si esa relación corrosiva pudiera suponer una rémora para su crecimiento personal, no sólo para el profesional. El sentido ético de ambos es inexistente, sólo se guían por las pulsiones inmediatas -deseo, celos, miedo…-, sin ningún referente de bueno, malo, correcto, incorrecto.

Para encarnar a esos personajes inconsistentes, dos actores que no llegan a brillar. Verónica Echegui tiene encanto personal, pero el film le brinda poca ocasión de lucirse. Prácticamente no hace más que servir de contrapunto a Gael García Bernal, quien está correcto pero sin más.

No es una película aburrida, pero tampoco especialmente divertida. Permite pasar un rato, pero se olvida de inmediato. Afortunadamente.