Cine y Valores

Enganchados a la muerte

Título original: 
Flatliners
Género: 
Puntuación: 
4

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Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2017
Dirección: 
Guión: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
110
Crítica: 

Un hospital de prestigio en EE.UU. Cinco brillantes estudiantes de medicina se esfuerzan por conseguir su titulación como residentes. Una de las chicas, Courtney, ha iniciado un trabajo de investigación sobre la actividad del cerebro cuando la persona ya está clínicamente muerta. Quienes han tenido esa experiencia y han podido contarla porque han retornado a la vida coinciden en la narración de lo que vieron: una luz al final de un túnel; su propio cuerpo, del que se han desprendido; ver y oír a las personas que están alrededor de su cadáver, pero sin poder comunicarse con ellas; presencia de familiares fallecidos con anterioridad; una sensación de paz y bienestar, sin ganas de regresar a la vida… Para avanzar en su proyecto, Courtney quisiera hacer el escáner del cerebro durante esos minutos entre la muerte y la reanimación y, para ello pide la colaboración de sus compañeros y se ofrece ella misma para sufrir la prueba. Concretamente, el experimento consiste en que paren su corazón durante unos pocos minutos, mientras escanean su cerebro, y que la reanimen a tiempo de que la «muerte clínica» no sea irreversible. Confía en llevar a cabo un importantísimo descubrimiento, que sería despejar la gran incógnita de si hay vida después de la muerte. Pero la reacción no es tan sencilla como esperaban. Para cada uno supone una experiencia muy fuerte, aunque diferente de unos a otros, que hace tambalear su vida. Las incursiones en el más allá no les enfrentan a lo que haya tras el velo de la muerte, sino a sus propios fantasmas interiores.

La idea es, sin duda, sugerente y podría esperarse una historia muy interesante. Sin embargo todo falla desde el principio, porque resulta que la verdadera motivación de Courtney no era científica sino personal, quería resolver un peso interior y para ello pretendía encontrarse con una persona de cuya muerte se sentía culpable. Tampoco a los restantes miembros del equipo los anima un amor desinteresado a la ciencia, todos se mueven y se arriesgan por intereses espurios.

Con ese mal planteamiento no es raro que todo acabe limitándose a experiencias paranormales terroríficas, expuestas con un desorden bastante confuso. El maquillaje de los protagonistas de las pesadillas es, además, bastante penoso, y las escenas fantasmagóricas sólo pensadas para provocar sobresalto en el espectador. De todos modos, a medida que el film va avanzando, hasta los momentos de terror pierden intensidad y llegan, incluso, a hacer cansinos.

Sin embargo, Enganchados a la muerte -remake de Línea mortal, de Joel Schumacher (1990)- no queda limitada a una película de terror sin más contenido que provocar sensaciones de pánico. En el fondo aparece una teoría del perdón muy interesante y bien fundamentada. Las malas acciones y el daño causado pesan en el fondo de la conciencia y eso no se resuelve pasando página y no pensando más en ello. Para ahuyentar las sombras de los remordimientos, no hay más remedio que hacerse merecedor del perdón. Para ello es imprescindible afrontar nuestras culpas con honestidad, reconocerse como culpable y asumir la responsabilidad de resarcir, en la medida de nuestras posibilidades, las consecuencias de nuestras faltas. Sólo así uno se hace merecedor del perdón. Perdonarse a sí mismo no resulta nada fácil, pero hay que aprender a superar nuestros fallos y debilidades y luego hay que tener el coraje de disculparse con el ofendido.

Esta lección de vida hubiera debido surgir espontáneamente de la evolución de la trama, pero tal como está (mal) planteado el hilo argumental, acaba en boca de los protagonistas como una «moralina». Lo que sí se desprende espontáneamente de la historia es un aviso a propósito de las imprudentes incursiones en fenómenos paranormales, sobre cuyos efectos no suele haber posibilidad de control.

En síntesis, una película muy floja, pero que podría tener su aprovechamiento para un cinefórum sobre la culpa, el remordimiento y el perdón.