Cine y Valores

La primera cita

Título original: 
La primera cita
Género: 
Puntuación: 
3

Average: 3 (1 vote)

Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2019
Dirección: 
Guión: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
103
Contenido formativo: 
Crítica: 

ATRACÓN DE CLICHÉS «POLÍTICAMENTE CORRECTOS»

Isabel y Sebastián forman un matrimonio de mediana edad, sin hijos. Él es militar prejubilado y ella ama de casa. Nunca se han llevado bien y para Isabel la vida con Sebastián ha sido un infierno. Es un perfecto machista que ha tenido siempre subyugada a su mujer, sin dejarla ni tan siquiera opinar en nada. Ella, víctima silenciosa, que nunca se ha atrevido a tomar ninguna iniciativa ni ha tenido la fuerza de protestar, ha sufrido su vida frustrada y sin esperanza.

Cuando surge la enfermedad, Sebastián debe cambiar sus hábitos, pero su torpeza es tanta que parece no ser capaz de ningún gesto de ternura. Para colmo de sorpresas, en los momentos de lagunas mentales de su mujer, se entera de que tal vez pudo haberle sido infiel y su orgullo herido no lo puede consentir.

La idea, en principio, podría haber sido buena y muy interesante. Un hombre al que un golpe fuerte, como una enfermedad de su mujer, le pone el espejo delante y ve al hombre que ha sido. Le queda poco tiempo para redimirse y tiene que intentar aprovecharlo, pero, entonces, descubre horrorizado, que ya casi no es capaz de tener una relación mínimamente humana y correcta.

Pero a Jesús Ponce se le va la mano en los clichés. No es que Sebastián sea militar y, además, sea un machista impresentable, inculto y fanático, incapaz del más mínimo respeto hacia su mujer. Es que Sebastián es todo eso por el hecho de ser militar, así son todos los militares. Excepto uno, que, por supuesto no está bien integrado con el resto, y que no quiso nunca ir a las maniobras, como los demás, que son unos guerreros empedernidos. Evidentemente, todos los militares son autoritarios y maltratadores, e infieles a sus esposas, aunque nunca permitirían en ellas ni un desliz, porque no es lo mismo lo que haga una mujer que lo que haga un varón. Afortunadamente, ahí está el discurso de reivindicación feminista del antiguo amante para dejar las cosas en su sitio (y para que no falte ningún cliché a la trama).

Tampoco podía faltar un homosexual, inteligente, educado y culto, evidentemente despreciado y objeto de mofa por parte de todo el estamento militar. Lo único que faltaba en la película para ser total e indiscutiblemente políticamente correcta eran los malos tratos. Una buena bofetada viene a solucionarlo.

Lo único bueno de la película es el reparto, que hace un trabajo encomiable para sacar adelante una historia plana.