Cine y Valores

Cartas de la madre Teresa

Título original: 
The Letters
Puntuación: 
5

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Publico recomendado: 
País: 
Año: 
2015
Dirección: 
Guión: 
Fotografía: 
Música: 
Distribuidora: 
Duración: 
114
Crítica: 

El padre Benjamin Praagh, encargado de investigar la vida de la madre Teresa durante el proceso de canonización, visita al padre Celeste Van Exem, gran amigo y director espiritual de la religiosa, quien le muestra las cartas que ella le escribió durante los más de 40 años de profunda amistad y orientación espiritual. A partir de esa conversación se suceden los flashback de la vida de madre Teresa, pero centrados en la década de los 40, desde que decide abandonar el Monasterio de Loreto, en Darjeeling, para seguir una llamada de Dios al servicio de los más pobres.

En Loreto, madre Teresa desempeñaba la labor que le era más grata, la de profesora. Era además la directora del centro. Las niñas la adoraban y sus superiores estaban muy contentos con su quehacer. Pero durante un viaje con motivo de un retiro espiritual, sintió con claridad en su interior la voz de Dios que la instaba a dedicarse a los menos privilegiados de la sociedad. Ella solía denominar a esa experiencia como «la vocación dentro de la vocación». Pocos años después fundó una nueva congregación a la que dio por nombre «Misioneras de la caridad». Fueron tiempos muy difíciles para ella, por la incomprensión de la madre superiora de Loreto, las dudas y reticencias del Vaticano, y hasta el rechazo y la hostilidad de las mismas personas a las que quería ayudar. No es raro que se sintiera desbordada por la empresa y que le flaquearan las fuerzas. Y es comprensible que ante la magnitud de los obstáculos y dificultades para cumplir la voluntad de Dios, experimentara la amargura de la soledad y las dudas de si ese Dios tan amado la había abandonado. Sufrió la «noche oscura» que santos como Juan de la Cruz han padecido también.

 William Riead ha querido ofrecer esas vivencias interiores de la madre Teresa, basándose en las cartas que se hicieron públicas durante el proceso de beatificación. Es una propuesta original, pero un poco fallida, porque al ritmo narrativo le falta vigor y no logra transmitir la intimidad dolorida de esa mujer que, a pesar de sus momentos de desfallecimiento, jamás dudó de su amor a Jesucristo ni de su decisión de seguirle siempre con fidelidad inquebrantable.

Con todos sus defectos y carencias, la película nos permite conocer algo más de una persona excepcional, que mereció recibir el Premio Nobel de la Paz en 1979. Y el tema del silencio de Dios y la noche oscura es suficientemente interesante para que la película constituya un buen instrumento de reflexión y diálogo.